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sábado, 28 de marzo de 2015

LA ENTRADA DE JESÚS EN JERUSALÉN


La entrada mesiánica en Jerusalén

Mc. 11. 1-10 Lc. 19. 28-38 Jn. 12. 12-15

21- 1 Cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió a dos discípulos, 2 diciéndoles: «Vayan al pueblo que está enfrente, e inmediatamente encontrarán un asna atada, junto con su cría. Desátenla y tráiganmelos. 3 Y si alguien les dice algo, respondan: “El Señor los necesita y los va a devolver en seguida”». 4 Esto sucedió para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta:

5. Digan a la hija de Sión:
Mira que tu rey viene hacia ti,
humilde y montado sobre un asna,
sobre la cría de un animal de carga.

6 Los discípulos fueron e hicieron lo que Jesús les había mandado; 7 trajeron el asna y su cría, pusieron sus mantos sobre ellos y Jesús se montó. 8 Entonces la mayor parte de la gente comenzó a extender sus mantos sobre el camino, y otros cortaban ramas de los árboles y lo cubrían con ellas. 9 La multitud que iba delante de Jesús y la que lo seguía gritaba:

«¡Hosana al Hijo de David!

¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

¡Hosana en las alturas!».

10 Cuando entró en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, y preguntaban: «¿Quién es este?». 11 Y la gente respondía: «Es Jesús, el profeta de Nazaret en Galilea».
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Fragmento de la entrada de Jesús en Jerusalén, del libro: "Preparación para la Pasión" uno de los 11 Tomos de: "Los Evangelios como me fueron revelados", revelados por Jesús a María Valtorta.


["...Jesús y los suyos están bajo un grupo de árboles, a la sombra, sentados. Descansan del camino recorrido. Luego Jesús se levanta, deja el espacio arbolado donde estaban sentados y se llega justo hasta el borde del rellano. Su alto físico -así, erguido y solo, parece todavía más alto- destaca neto en el vacío que lo rodea. Tiene las manos recogidas sobre el pecho, sobre el manto azul, y mira serio, serio.

 Los apóstoles lo observan. Pero no le estorban, no moviéndose ni hablando. Deben pensar que se ha separado para orar.

 Pero Jesús no está rezando. Primero mira durante un tiempo largo a la ciudad, mira a todos sus barrios y a todas sus elevaciones y todos sus detalles, a veces fijando su mirada largamente en éste o aquel punto, otras veces con menor insistencia; luego se echa a llorar, sin convulsiones ni ruido. Las lágrimas llenan las órbitas, luego salen y ruedan por las mejillas y caen...
Lagrimones silenciosos y llenos de tristeza, como de una persona que sabe que debe llorar solo, sin esperar consuelo y comprensión de alguien, por un dolor que no puede ser anulado y que, sin remisión, debe ser sufrido.

El hermano de Juan, por su posición, es el primero que ve ese llanto y se lo dice a los otros, los cuales, asombrados, se miran.

-Ninguno de nosotros ha hecho alguna cosa mal - dice uno.

-Tampoco ha habido insultos de la gente, ni estaba entre ella ninguno de sus enemigos – dice otro.

-¿Por qué llora entonces? - pregunta el más anciano de todos.

 Pedro y Juan se levantan al mismo tiempo y se acercan al Maestro. Piensan que lo único que debe hacerse es hacerlesentir que lo quieren y preguntarle qué le sucede.

 -Maestro, ¿estás llorando? - dice Juan mientras apoya su cabeza rubia en el hombro de Jesús, que le supera en altura todo el cuello y la cabeza. Y Pedro, poniéndole una mano en la cintura, ciñéndole casi con un abrazo para arrimarle hacia sí, le dice: -¿Qué te aflige, Jesús? Dínoslo a nosotros, que te queremos.

 Jesús apoya la mejilla en la cabeza rubia de Juan, y, abriendo los brazos, pasa a su vez el brazo por el hombro de Pedro.

Permanecen en este abrazo los tres, en una postura de mucho amor. Pero el llanto sigue goteando.
 Juan, que siente que desciende entre sus cabellos, le pregunta de nuevo:

 -¿Por qué lloras, Maestro mío? ¿Es que te hemos adolorado nosotros?

 Los otros apóstoles se han añadido al grupo amoroso y ansiosamente esperan una respuesta.

 -No - dice Jesús - No vosotros. Vosotros sois amigos míos, y la amistad, cuando es sincera, es bálsamo y sonrisa, nunca llanto. Quisiera que permanecierais siempre en esta amistad conmigo, incluso ahora, que vamos a entrar en la corrupción que fermenta y que pudre a quien no tiene decidida voluntad de conservarse honesto.  -¿A dónde vamos, Maestro? ¿No a Jerusalén? La gente ya te ha saludado con alegría. ¿Quieres defraudarla? ¿Es que vamos a Samaria para algún prodigio? ¿Justo ahora, que la Pascua está cercana?

Varios al mismo tiempo hacen las preguntas.

Jesús levanta las manos e impone silencio. Luego, con la derecha, señala a la ciudad. Un gesto amplio, como de unapersona que fuera sembrando delante de sí. Y dice:

-Esa es la Corrupción. Entramos en Jerusalén. Entramos en ella. Y sólo el Altísimo sabe cómo quisiera santificarla llevando a ella la Santidad que viene de los Cielos. Santificar de nuevo, a esta que debería ser la Ciudad santa. Pero no podré hacerle nada. Corrompida está y corrompida se queda. Y los ríos de santidad que brotan del Templo vivo, y que más aún brotarán dentro de pocos días hasta dejarlo vacío de vida, no serán suficientes para redimirla. Vendrá al Santo la Samaria y el mundo pagano. Sobre los templos falsos se alzarán los templos del Dios verdadero. Los corazones de los gentiles adorarán al Cristo. Pero este pueblo, esta ciudad le será siempre adversa y su odio la llevará al mayor de los pecados. Ello debe suceder.

¡Pero, ay de aquellos que sean instrumentos de este delito! ¡Ay de ellos!...

Jesús mira fijamente a Judas, que está casi enfrente de Él.

-Eso a nosotros no nos sucederá nunca. Somos tus apóstoles y creemos en ti, dispuestos a morir por ti.


 Judas miente desvergonzadamente y resiste la mirada de Jesús sin turbación. Los otros unen a ello sus declaraciones en la misma línea.

Jesús responde a todos, evitando responder a Judas directamente.

 -Quiera el Cielo que así seáis. Pero en vosotros hay todavía mucha debilidad y la tentación podría haceros semejantes a los que me odian. Orad mucho y velad mucho por vosotros mismos. Satanás sabe que está para ser derrotado y quiere vengarse arrebatándoos de mis manos. Satanás está alrededor de todos nosotros: de mí, para impedirme hacer la voluntad del Padre y cumplir mi misión; de vosotros, para reduciros a siervos suyos. Velad. Dentro de esas murallas, Satanás se apoderará de aquel que no sepa ser fuerte. Aquel para quien el haber sido elegido será maldición, porque hizo de su elección una finalidad humana.

Os he elegido para el Reino de los Cielos y no para el del mundo. Recordad esto. Y tú, ciudad que quieres tu destrucción, ciudad por la que lloro: que sepas que tu Cristo ora por tu redención. ¡Ah, si al menos en esta hora que te queda supieras venir a quien sería tu paz! ¡Sí al menos comprendieras en esta hora al Amor que pasa por ti, y te despojaras del odio que te ciega y te enloquece, que te hace cruel respecto a ti misma y a tu bien! ¡Pero llegará el día en que recordarás esta hora! 
¡Demasiado tarde, entonces para llorar y arrepentirte! El Amor habrá pasado y habrá desaparecido de tus calles. Quedará el Odio que has preferido. Y el Odio se volverá contra ti, contra tus hijos. Porque se tiene lo que se ha querido y el odio se paga con el odio. Y no será, entonces, un odio de fuertes contra inermes, sino odio contra odio, y, por tanto, guerra y muerte. Acorralada por trincheras y soldados, languidecerás antes de ser destruida y verás caer a tus hijos por armas y hambre y a los supervivientes ir como prisioneros, y los verás escarnecidos, y pedirás misericordia, mas no la hallarás porque no has querido conocer tu Salud.

Lloro, amigos, porque tengo corazón de hombre y las ruinas de la patria le sacan lágrimas. Pero es justo que esto se cumpla, porque la corrupción supera entre estas murallas todo límite y atrae el castigo de Dios. ¡Ay de los ciudadanos que sean causa del mal de la patria! ¡Ay de los dirigentes, que son la causa principal de ello! ¡Ay de aquellos que deberían ser santos para conducir a los demás a la honestidad, y que, al contrario, profanan la Casa de su ministerio y se profanan a sí mismos! Venid. De nada servirá mi acción. Pero ¡hagamos que la Luz resplandezca una vez más en las Tinieblas!


 Y Jesús desciende, seguido por los suyos. Va rápido por el camino, el rostro serio, yo diría: casi enfadado. Y ya no habla.

Entra en una casita que está al pie del collado. Y ya no veo más.

 Dice Jesús (a María Valtorta):

-La escena narrada por Lucas parece sin conexión, casi ilógica. ¿Lamento las desdichas de una ciudad culpable y no tengo conmiseración de sus hábitos? No, no tengo, no puedo tener conmiseración de ellos, porque son precisamente estos hábitos los que engendran las desdichas; y verlos agudiza mi dolor. Mi ira contra los profanadores del Templo es la lógica consecuencia de mi meditación sobre las ya cercanas desdichas de Jerusalén.

Los castigos del Cielo están siempre provocados por las profanaciones del culto de Dios y de la Ley de Dios. Haciendo de la Casa de Dios una cueva de ladrones, aquellos sacerdotes indignos y aquellos indignos creyentes (de nombre sólo) atraían para todo el pueblo maldición y muerte. Es inútil dar uno u otro nombre al mal que hace sufrir a un pueblo; buscad su justo nombre en esto: "Castigo por una vida de animales". Dios se retira y el Mal avanza. Éste es el fruto de una vida nacional indigna delnombre de cristiana.


 Como entonces, tampoco ahora, en esta fracción de siglo (en plena Segunda Guerra Mundial), he dejado de aguijar y llamar; pero, como entonces, lo único que he obtenido para mí y para los instrumentos por mí usados ha sido burla, indiferencia y odio. Recuerden, no obstante, las personas en particular y las naciones, recuerden que inútilmente lloran cuando antes no quisieron conocer su salvación. Inútilmente me invocan cuando en la hora en que me hallaba con ellos me expulsaron con una guerra sacrílega que, partiendo de las conciencias particulares, devotas del Mal, se extendió por toda la Nación. Las Patrias no se salvan tanto con las armas, cuanto con una forma de vida que atraiga las protecciones del Cielo.

 Casi no ha tenido tiempo Jesús (continúa la narración María Valtorta) de entrar en la casa bendiciendo a los que en ella moran, y ya se oye el sonido alegre de cascabeles y voces festivas. Un instante después, la cara enjuta y pálida de Isaac aparece en la abertura de la puerta y el fiel pastor entra y se postra ante su Señor Jesús.

En el marco de la puerta, abierta de par en par, se apiñan muchas caras (y detrás se ven todavía más). Gente que choca, que se apretuja, que quiere abrirse paso... Algún grito de mujer, algún llanto de niño atrapado en medio del gentío, y gritos de saludo y exclamaciones festivas:

-¡Dichoso este día que te trae de nuevo a nosotros! ¡La paz a ti, Señor! Bien vuelves, Maestro, a premiar nuestra fidelidad.


 Jesús se pone en pie y hace ademán de hablar. Todos callan. La voz de Jesús se oye con nitidez.  -¡Paz a vosotros! No os apretujéis. Vamos a subir juntos al Templo. He venido para estar con vosotros. ¡Paz! ¡Paz! No os hagáis daño. ¡Dejad paso, amados míos! Dejadme salir, y seguidme, porque entraremos juntos en la Ciudad santa.

La gente, bien o mal, obedece. Y se abre un poco de camino. Lo suficiente como para que Jesús pueda salir y montar en el pollino (porque Jesús señala como cabalgadura para Él el pollino que hasta ahora nunca ha sido montado). Entonces, unos ricos peregrinos comprimidos entre el gentío extienden sobre la grupa del animal sus suntuosos mantos, y uno de ellos hinca una rodilla en tierra mientras con la otra hace de escalón para el Señor, que se sienta en la grupa del pollino de asna. El viaje empieza. Pedro va a un lado del Maestro e Isaac al otro, teniendo las bridas del animal, que aunque no esté domado camina tranquilo, como si estuviera acostumbrado a ese oficio, sin inquietarse o asustarse de las flores que a menudo - dado que las arrojan hacia Jesús- le dan al animalito en los ojos o en el blando morro; ni tampoco de las ramas de olivo y de las hojas de 
palma que la gente agita delante y alrededor de él, arrojadas al suelo para que hagan de alfombra junto con las flores; ni de los gritos, cada vez más fuertes, de: «¡Hosanna, Hijo de David!» que se elevan al cielo sereno mientras la muchedumbre se va adensando cada vez más y aumenta por otros que han llegado nuevos.

Pasar por Betfagé, por entre las callejuelas estrechas y tortuosas no es cosa fácil. Las madres deben coger en brazos a los niños, y los hombres deben proteger de golpes demasiado violentos a las mujeres. Y algún padre monta a su hijito a caballo de sus hombros y lo lleva así alto, más alto que la gente, mientras las vocecitas de los niños parecen balidos de corderos o chillidos de golondrinas y sus manitas echan las flores y hojas de olivo que les dan sus madres, y también besos, al manso Jesús...


 Una vez fuera del pequeño arrabal, el cortejo se ordena y se extiende. Muchos, diligentemente, se adelantan para ir abriendo la marcha liberando el camino. Otros los siguen, esparciendo ramos en el suelo. Uno tiene la iniciativa de arrojar su manto como alfombra, y otro y cuatro y diez y cien y mil lo imitan. La calle presenta en su centro una faja multicolor de indumentos extendidos en el suelo. Una vez que Jesús pasa, recogen los indumentos y los llevan más adelante, con otros, con otros, y más flores, ramos, hojas de palma, que la gente agita y arroja; y se elevan gritos más fuertes en torno al Rey de Israel, al Hijo de David, a su Reino, en torno a Él y en honor de Él.

Los soldados que están de guardia en la puerta salen a ver qué sucede. Pero como no se trata de una sedición, apoyados en sus lanzas se hacen a un lado y observan admirados o irónicos el extraño cortejo de ese Rey que cabalga un pollino de asna, hermoso Él como un dios, humilde como el más pobre de los hombres, manso, bendecidor... rodeado de mujeres y niños y hombres desarmados que gritan «¡Paz! ¡Paz!»; de este Rey que antes de entrar en la ciudad se detiene un momento a la altura de los sepulcros de Hinnón y de Siloán (creo que refiero bien estos lugares donde he visto milagros de leprosos otras veces), y apoyándose en el único estribo en que descansa su pie -pues está sentado en el asno, no a caballo de él-, se yergue Y abre los brazos mientras eleva su voz en dirección a aquellas laderas horrendas (donde se asoman caras y cuerpos horrorosos mirando hacia Jesús y alzando el grito quejumbroso de los leprosos: «¡Estamos infectados!», para alejar a algunos imprudentes que, con tal de ver a Jesús, subirían incluso a esos corrompidos e infectados rellanos):


-¡El que tenga fe en mí que invoque mi Nombre y reciba por ello la salud! - y bendice para reanudar luego la marcha, ordenando a Judas de Keriot:

-Comprarás alimentos para los leprosos y, con Simón, se los llevarás antes de que anochezca.


 Cuando el cortejo entra por debajo de la bóveda de la puerta de Siloán y luego, como un torrente, irrumpe dentro de la ciudad, al pasar por el barrio de Ofel -donde todas las terrazas se han transformado en una pequeña, aérea plaza colmada de gente jubilosa que arroja a la calle flores y perfumes, tratando de que caigan sobre el Maestro, y el aire está saturado del olor de las flores que mueren bajo los pasos de las turbas y de la esencia que se esparce en el aire antes de caer al polvo del camino-, al pasar por el barrio de Ofel, el grito de la multitud parece aumentar y hacerse fuerte como si cada uno lo gritara con una bocina, porque los espacios abovedados de que está llena Jerusalén lo amplifican con resonancias continuas.

 Oigo gritar, y creo que quiere decir lo que escriben los evangelistas:

 -¡Salem, Salem melquil! - (o malquit: trato de representar el sonido de las palabras, pero es difícil porque tienen aspiraciones que nosotros no tenemos). Es un grito continuo, semejante al bramido de un mar en tempestad en que antes de que cese el fragor del golpe que azota playas y escolleras ya otro golpe lo recoge y lo alza de nuevo formando un nuevo fragor, sin tregua alguna. ¡Estoy ensordecida...!

 Perfumes, olores, gritos, agitación de ramos y de indumentos, colores, chillidos... Es una visión que aturde.

 Veo mezclarse continuamente a la muchedumbre, aparecer y desaparecer caras conocidas: todos los discípulos de todos los lugares de Palestina, todos los seguidores... Veo a Jairo, a Yaia -me parece, el jovencito de Pel.la que era ciego como su madre y al que Jesús curó. Veo a Joaquín de Bosra y a aquel campesino de la llanura de Sarón con sus hermanos; veo al anciano y solitario Matías en cuya casa, de aquel lugar del Jordán (orilla oriental), Jesús se refugió mientras todo estaba inundado; y a Zaqueo con sus amigos convertidos; veo al anciano Juan de Nob con casi todos los habitantes de esta ciudad; veo al marido de Sara de Yuttá... Pero ¿quién puede llevar la cuenta de caras y nombres, si es un calidoscopio de caras conocidas y desconocidas, vistas varias veces o una vez sólo?... Y ahora la cara de1 pastorcito de Enón, y junto a él el discípulo de Corazín que dejó sepultar a su padre por seguir a Jesús; y, al lado de él, un instante, al padre y la madre de Benjamín de Cafarnaúm con su hijito, que por poco si se cae debajo de las patas del asno por echarse hacia delante y recibir una caricia de Jesús. 

 Y -por desgracia- caras de fariseos y escribas (lívidos de ira por este triunfo) que hienden atropelladores el círculo de amor apiñado en torno a Jesús, y gritan:

 -¡Manda callar a estos locos! ¡Hazle entrar en razón! ¡Los hosannas son sólo para Dios! ¡Di que se callen! A lo cual Jesús responde dulcemente:

 -¡Aunque les dijera que se callasen y me obedecieran, las piedras gritarían los prodigios de Verbo de Dios!

 Y es que, en efecto, la gente, además de gritar: «¡Hosanna, hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna a Él y a su Reino! ¡Dios está con nosotros! ¡El Emmanuel ha venido! ¡Ha venido el Reino del Cristo del Señor! ¡Hosanna! ¡Hosanna desde la Tierra hasta lo alto del Cielo! ¡Paz! ¡Paz, mi Rey! ¡Paz y bendición a ti, Rey santo! ¡Paz y gloria en los Cielos y en la Tierra! ¡Gloria a Dios por su Cristo! ¡Paz a los hombres que lo saben acoger! ¡Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad y gloria en los Cielos Altísimos porque la hora del Señor ha venido!» (y quien grita esto último es el grupo compacto de los pastores, que repiten el grito natalicio); además de estas exclamaciones continuas, la gente de Palestina narra a los peregrinos de la Diáspora los milagros que han visto, y, a quienes no saben lo que está sucediendo -por ser extranjeros, de paso fortuitamente por la ciudad- y que preguntan: «¿Pero quién es éste?, ¿qué sucede» - les explican:

-¡Es Jesús!, ¡Jesús, el Maestro de Nazaret de Galilea! ¡El Profeta! ¡El Mesías del Señor! ¡El Prometido! ¡El Santo!


De una casa -sobrepasada su puerta poco antes porque la marcha es lentísima en medio de tanta confusión- sale un grupo de robustos jóvenes llevando en alto recipientes de cobre llenos de carbones encendidos, y de incienso que arde y esparce nubes de humo oloroso. Y otros recogen este gesto y lo repiten, de forma que muchos corren adelante o vuelven hacia atrás, a sus casas, para proveerse de fuego y resinas olorosas para quemarlas en honor del Cristo.

 Aparece la casa de Analía; la terraza, enguirnaldada con vid de hojas nuevas, temblorosas por un leve viento abrileño;

presenta en el lado de la calle toda una fila de jovencitas vestidas y veladas de blanco -en cuyo centro está Analía-, con cestos de pétalos de rosas deshojadas y de muguetes, que ya revolean en el aire.

-¡Las vírgenes de Israel te saludan, Señor! - dice Juan, que se ha abierto paso y ahora está al lado de Jesús, atrayendo su atención hacia la guirnalda de pureza que se asoma sonriendo tras el pretil para sembrar la calle de pétalos rojos como la sangre y muguetes blancos como perlas.

Jesús sujeta un instante los ramales y para al pollino. Levanta la cara y la mano para bendecir a esa virginidad, enamorada de Él hasta el punto de renunciar a todo amor terreno.

 Y Analía se echa hacia delante y grita:

 -¡He visto tu triunfo, Señor! ¡Toma mi vida para tu glorificación universal! - y, mientras Jesús pasa por debajo de su casa y prosigue, lo saluda con un grito altísimo: 

-¡Jesús! Y otro, un grito distinto, sobrepuja el clamor de la muchedumbre. Pero la gente, a pesar de oírlo, no se detiene. Es un río de entusiasmo, un río irrefrenable de pueblo en delirio. Y, mientras las últimas ondas de este río están todavía fuera de las puertas, las primeras ya acometen las subidas que conducen al Templo.

 -¡Ahí está tu Madre! - grita Pedro señalando a una casa situada casi en la esquina de una calle que sube al Moria y por la que el cortejo se encanala. Y Jesús alza su cara para sonreír a su Madre, que está allí arriba entre las mujeres fieles..."]

sábado, 21 de marzo de 2015

Feb 05_15 Debéis educar a vuestra alma, debéis llenarla de Mi Amor y de Mis Enseñanzas.


Rosario vespertino

Temas:

*Los tiempos se acercan aceleradamente, tendréis muchos cambios en este año que ya empezó, iréis viendo cómo se separa el Bien del mal, ¿de qué lado estaréis cada uno de vosotros?
*Orad mucho por las almas de vuestros hermanos alrededor del Mundo, que estéis viendo que viven en el error, que presentan mucha soberbia de su parte, que no permiten ningún consejo bueno.
*Os pido que Me pidáis que os envíe Mi Santo Espíritu y con Él, el don del Discernimiento Santo.
*Vuestro libre albedrío tiene que ser educado en la Verdad, pero Yo también os pregunto, ¿cuántos padres de familia, realmente están educados para enseñar lo que deben enseñar a sus hijos, para que ellos Me amen y Me respeten?
*Recordad que está anunciado en las Escrituras que el Día del Señor vendrá como relámpago, es cuestión de segundos, no habrá tiempo de ir a algún sacerdote para que perdone vuestros pecados.

Mensaje de Dios Padre a J. V.

Primer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Los tiempos se acercan aceleradamente, tendréis muchos cambios en este año que ya empezó, iréis viendo cómo se separa el Bien del mal, ¿de qué lado estaréis cada uno de vosotros?
Hijitos Míos, es el amor de pocos el que hace que todavía Me derrame por muchos y por eso os he pedido que vosotros intercedáis por vuestros hermanos porque, ciertamente, no todos vosotros tenéis el mismo nivel de espiritualidad. Por eso, os he hablado, anteriormente, sobre que sois hermanos menores y los hermanos mayores, que si primeramente existen dentro de la familia, también existen a nivel espiritual, en el Mundo entero.

Hay hermanos vuestros que están más adelantados (Lenguas…), espiritualmente. Para ellos, Yo Soy todo, viven de Mí y para Mí. Así deben ser las almas que quieren estar Conmigo, donadas totalmente a Mi Voluntad, pero cuando os digo que estéis donados totalmente a Mi Voluntad, no quiere decir que vais a dejar de hacer lo que tenéis qué hacer. Podéis ser padres o madres de familia y estar donados totalmente a Mi Voluntad, podéis ser solteros y tener un trabajo, podéis ser estudiantes o niños pequeños con uso de razón y seguiréis haciendo lo que estéis haciendo, pero donados totalmente a Mi Voluntad.

¿Qué es el donarse totalmente a Mi Voluntad? Os lo he explicado antes y es que Me dejéis Vivir a Mí, plenamente, en vosotros. Sabéis que vosotros no pertenecéis a este Mundo. Vinisteis a este Mundo a transformarlo con lo que vosotros vivís en vuestro interior, que es Mi Amor.

Vosotros pertenecéis a un Mundo de Amor, a un Mundo en donde hay respeto entre unos y otros, en un Mundo en donde se le ayuda al necesitado, a un Mundo en donde vosotros buscáis la paz, la mantenéis, la gozáis, un Mundo en donde hay respeto de grandes a chicos, donde hay respeto hacia los que son superiores y, el superior, respeta al inferior también.

Esto y mucho más, se vive en el Reino de los Cielos. Mi Hijo os dio la pauta a seguir, Él vivió como se vive en el Reino de los Cielos. Él os educó como se educa a las almas en el Reino de los Cielos. Vosotros fuisteis creados para vivir en el Amor e irlo acrecentando con la ayuda de Mi Santo Espíritu, vosotros no fuisteis creados para vivir como estáis viviendo ahora, con tanta maldad a vuestro alrededor y con tanta maldad en vuestro interior. A tal grado os ha hecho satanás creer en sus mentiras, que vosotros ya no vivís en las Verdades que os Enseñó Mi Hijo, buscáis las mentiras de satanás y su forma de ser, para que las viváis, os divirtáis y hagáis nuevas formas de vida, muy diferentes a lo que os Enseñó Mi Hijo Jesucristo.

La mentira ha nublado vuestras mentes y vuestros corazones, os aburre vivir en la Verdad y en la Perfección de las almas. Cuando estáis viviendo en ésa perfección, vosotros recibís plenamente Mi vida y todos los regalos con los que acostumbro agradecer y consentir a las almas buenas.

Vosotros, los que ya no estáis Conmigo, los que no queréis vivir de acuerdo a Mi Santa y Divina Voluntad, exigís que Yo os dé, pero para seguir pecando, no para crecer en virtud, en amor, en Sabiduría. Queréis vivir sanos, alegres, según vuestra voluntad, queréis seguir pisoteando Mis Leyes de Amor y, aun así, queréis seguir siendo consentidos de Mi Amor y de Mis regalos, tanto materiales como espirituales y esto no puede ser así, Mis pequeños. Me desobedecéis haciendo vuestra voluntad, Me ofendéis, pasando por sobre Mis Leyes, no Me consentís haciendo lo que Yo os pido en los Mandamiento y queréis que Yo os consienta a vosotros. Estáis muy equivocados, Mis pequeños.

Os he dicho que un padre, una madre, consienten más a los hijos obedientes y buenos y, a los que dan problema, ciertamente, los tratan de atraer hacia ellos y les dan más atención, para tratar de evitarles problemas a su alrededor. No los desprecian, los aman, porque son sus hijos y se dan cuenta de los problemas que causan a su alrededor y cómo los demás no los quieren, por eso los tienen muy cerca de su corazón, pero, desgraciadamente, no todos responden de una buena forma y tampoco cambian para el bien de ellos y para el bien de los que están a su alrededor.

Desperdiciáis muchas bendiciones que Yo os doy, mal usáis también éstas bendiciones, porque al querer hacer vuestra voluntad, no las usáis sabiamente, vuestras decisiones son humanas y esto quiere decir que son imperfectas y por eso desperdiciáis tanto de lo que Yo os doy.

Necesitáis ayuda del Cielo, os lo he dicho tantas veces, si no os acercáis a Mí, si no pedís que Mi Santo Espíritu os guíe por caminos de Verdad y de Sabiduría, vosotros mismos no los vais a encontrar. Puesto que vosotros no sois perfectos, tenéis que acudir a una Fuente Perfecta, para recuperar o al menos, tener, por un momento, la Sabiduría Divina que necesitáis para llevar a cabo alguna acción que necesitáis, pero no lo hacéis. Sois soberbios, tontos, os falta Sabiduría, os falta humildad. ¿Cómo queréis llegar a la perfección si no hay humildad de parte vuestra para acercaros a Mí?

Los tiempos se acercan aceleradamente, tendréis muchos cambios en este año que ya empezó, iréis viendo cómo se separa el Bien del mal, ¿de qué lado estaréis cada uno de vosotros? Obviamente, diréis que del lado del Bien, pero ¿estáis preparados para hacer el Bien? ¿Tenéis las capacidades? ¿Me las habéis pedido? ¿Deseáis realmente de corazón hacer el Bien y no os arrepentiréis de estar de éste lado del Bien, u os aburriréis de estar de Mi lado y Me traicionaréis para luego regresar al lado contrario, al del mal y viviendo, supuestamente, mejor?

Satanás os engaña, satanás no quiere vuestro bien pero si vosotros, voluntariamente, os estáis apartando de Mí, y buscáis a satanás y sus obras, padeceréis también vosotros el error y ése error traerá consecuencias, consecuencias actuales y consecuencias futuras.

Ved pues por vuestra salvación eterna, Mis pequeños y ayudad a aquellos que también lo necesitan.
Gracias, Mis pequeños.

Segundo Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Orad mucho por las almas de vuestros hermanos alrededor del Mundo, que estéis viendo que viven en el error, que presentan mucha soberbia de su parte, que no permiten ningún consejo bueno.  
Ya antes os he dicho, Mis pequeños, que vosotros sois las almas que supisteis escoger, así como María y Martha. Sois las Marías de éste tiempo, supisteis escoger la mejor parte, que Soy Yo, vuestro Dios.

Hay tan pocos en este Mundo que están queriendo vivir de acuerdo a lo que es el Amor Verdadero. No os imagináis cómo la pasarán las almas que no han sabido escoger el camino del Bien.

Satanás las he engañado a tal grado, que ridiculizan, éstas almas malas, a las almas buenas por eso, en las Escrituras, se habla de aquellos que en estos tiempos ríen y, después, va a ser llanto, cuando estén ante Mi Presencia. Sí, ríen ahora, se burlan de los que son Mis hijos y hasta se deshacen de ellos, porque viven de acuerdo a Mis Leyes y a Mi Amor, se sienten ahora los dueños del Mundo. Las guerras étnicas, realmente no van destruyendo razas, necesariamente, sino más bien, ideologías y van queriendo acabar con aquellos hijos Míos, aquellos que fueron Marías, o sea, que prefirieron seguirMe, seguir las Enseñanzas de Mi Hijo, vivir en el Amor y transmitirlo; porque, ciertamente, las almas que no están Conmigo, se sienten mal cuando están junto a almas buenas.

Estas almas malas se sienten señaladas, se sienten menos y, quizá, hasta ridiculizadas, pero un alma que está Conmigo, está llena de virtud y nunca va a ridiculizar a un hermano de ella, porque no checa con la forma de ser de Mis hijos.

Ciertamente, las almas malas no tienen Sabiduría y no saben cómo manejarse entre gente que está Conmigo, se sienten mal y prefieren, en un momento dado, eliminar a las almas buenas, que tratar de entenderlas, para ser también ellos buenos. Muchas de estas almas malas, saben de Mí, saben de Mis Milagros, saben Quién Soy, pero no desean estar Conmigo, éstas son almas que han sido extremadamente engañadas por satanás y, aún a pesar de ello, las amo y les doy oportunidades de salvación, pero no, prefieren seguir en su error, en su maldad y esto las lleva, necesariamente, a la condenación eterna.

Ayudadles pues, Mis pequeños, a encontrar ésa Luz, que existe, que Yo envío para todas aquellas almas que están en el error.

El error, prácticamente es un acto de soberbia, en el error, hay mucha soberbia de vuestra parte y, por eso, son pocas las almas que se pueden salvar cuando se está en grandes errores. No tienen la humildad de pedir Mi ayuda, para que les abra su mente y su corazón y se den cuenta de la realidad. Que vean dónde está el error y, sobre todo, que tengan ganas de cambiar para mejorarse.

Orad mucho por las almas de vuestros hermanos alrededor del Mundo, que estéis viendo que viven en el error, que presentan mucha soberbia de su parte, que no permiten ningún consejo bueno. Estas almas necesitan de médico y el mejor Médico, Soy Yo, vuestro Dios.

Ponedlas en Mi Corazón, poned su corazón junto al Mío y, de esta forma será purificado.

Gracias, Mis pequeños, por todo lo que hagáis por éstas almas, son hermanos vuestros, son Mis hijos y necesito de su salvación. Vuestra salvación, si estáis Conmigo, está asegurada. Gracias por lo que podáis hacer por ellas, porque las amo y qué mejor que vosotros pidáis por ellas, para que Yo actúe salvándolas, porque cuando así lo hacéis, estáis mostrando un amor fraterno, un amor como el que os dejó Mi Hijo, vuestro Hermano, sobre la tierra y, de ésta forma, vosotros salváis, como os salvó Mi Hijo, os volvéis corredentores, os volvéis amor, como Amor Soy Yo.
Gracias, Mis pequeños.

Tercer Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Os pido que Me pidáis que os envíe Mi Santo Espíritu y con Él, el don del Discernimiento Santo.
Hijitos Míos, vosotros, los que sí escucháis estos Mensajes, que doy alrededor del Mundo, os pido que Me pidáis que os envíe Mi Santo Espíritu y con Él, el don del Discernimiento Santo. Os he dicho muchas veces, que satanás es muy astuto y tratará de engañaros, especialmente si estáis Conmigo.

Él sabe mucho, sabe perfectamente cuáles son las almas que están Conmigo y las que están apartadas de Mí. Los que estáis Conmigo, os quiere hacer sufrir más. Recordad que él nunca podrá llegar al Reino de los Cielos y no quiere que las almas gocen lo que él gozó cuando estaba Conmigo en el Reino de los Cielos. Mucha maldad existe en él y vosotros no estáis preparados para combatirla. Aún aquellos que se sienten muy preparados, no podrían lograr un enfrentamiento contra él, es una realidad y la debéis aceptar así, para que os acerquéis a Mí y os dé lo que necesitéis para proteger vuestra alma y la de los vuestros.

En las Escrituras, se os dice que sois granitos de arena, no sois nada, estáis sobre la arena y os pisan a cada rato. ¿Cuándo entenderéis, Mis pequeños, que sin Mí no sois algo? Sois nada, no valéis nada si no estáis Conmigo.

Vosotros obtenéis Sabiduría de Mí, porque la buscáis, pero los que pertenecen a satanás, nunca van a buscar y, menos encontrar, la Sabiduría; Ésta, en una palabra, es la que os da, prácticamente, la salvación.

Os protejo demasiado, Mis pequeños, porque conozco la maldad de satanás. Apartaos pues, de las ocasiones de pecado, vivid para Mí y para vuestros hermanos.Si vosotros recibís mal, ¿por qué lo lleváis también a vuestros hermanos? Si os he dado tantas capacidades para entender Mis Misterios, ¿por qué actuáis así, Mis pequeños? Si Yo Soy todo Amor, a quien debéis darle la espalda, es a satanás, él que quiere solamente lo superfluo, lo malo para vosotros.

Depende de vosotros mejoraros, venid a Mí y dejad que Yo os haga ver vuestros errores, pero junto con eso, os voy a dar el remedio para que salgáis adelante. Nunca Me aparto de los que Me buscan, os protejo y os guío, Mis hijos, os amo.

Que Mi Amor quede con vosotros y que Mi Amor os transforme para que lleguéis a ser los hijos que Yo quiero, que cada uno de vosotros, seáis.
Gracias, Mis pequeños.

Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Vuestro libre albedrío tiene que ser educado en la Verdad, pero Yo también os pregunto, ¿cuántos padres de familia, realmente están educados para enseñar lo que deben enseñar a sus hijos, para que ellos Me amen y Me respeten?
Hijitos Míos, os he dicho que necesariamente debéis ser santos antes de entrar al Reino de los Cielos, y la santificación se va a ir dando a lo largo de la existencia del hombre y culmina, ya sea, con un acto extraordinario que os dará el pase directo al Reino de los Cielos, como es el martirio o pasaréis al Purgatorio, para que os limpiéis de todo aquello que no se pudo limpiar con vuestros méritos en la Tierra.

Vosotros debéis ser santos, y esto se logra haciendo Mi Divina Voluntad. Ya el hecho de querer hacer Mi Divina Voluntad, es un acto de humildad grande, es un acto extraordinario de parte vuestra, porque os vais a negar a vosotros mismos para seguir Mi Voluntad y recordad que Yo no le puedo negar nada a un alma humilde.

Os he dicho, también, que la santidad se logra llevando a grado heroico alguna de las Virtudes de Mi Hijo que os mostró a lo largo de Su Existencia y, así, todos los santos que conocéis, llevaron a grado heroico, una o varias Virtudes que os enseñó Mi Hijo.

Todos vosotros tenéis la oportunidad de reflejar a Mi Hijo y esto es, que toméis alguna de Sus Virtudes y la llevéis a grado heroico, para que al fin de vuestra existencia o durante ella, se os diga que sois verdaderos hijos Míos, hijos de vuestro Dios.

Tenéis tantas oportunidades, a lo largo de vuestra existencia, para hacer a un lado vuestra voluntad y tomar la voluntad de vuestro Maestro, Mi Hijo Jesucristo pero, os he dicho que, una gran mayoría de vosotros, se os hace aburrido portaros bien, buscáis el mal, que se aprecia como ésa fruta agradable al paladar, pero intolerante cuando la tragáis.

Vosotros mismos buscáis el mal, ciertamente, está a vuestro alrededor y Yo no os presiono para que vosotros sigáis al mal, vuestro libre albedrío escoge, pero, si vuestro libre albedrío no está bien entrenado, bien educado y que sea sabio, difícilmente buscará lo correcto. Sí, Mis pequeños, vuestro libre albedrío tiene que ser educado en la Verdad, pero Yo también os pregunto, ¿cuántos padres de familia, realmente están educados para enseñar lo que deben enseñar a sus hijos, para que ellos Me amen y Me respeten?

Ésta es la desgracia, Mis pequeños, vuestros padres no os dan Mi Alimento Divino, porque ellos no lo piden, porque ellos no lo buscan, porque ellos no quieren estar Conmigo, ni quieren que tampoco vosotros estéis Conmigo.

Orad por aquellos hermanos vuestros, que tuvieron una orfandad espiritual. Ciertamente, ellos no serán juzgados de la misma forma, como aquellos que sí tuvieron enseñanzas Divinas desde pequeños, porque, aun teniéndolas, prefirieron estar en el mal.

Soy un Juez Justo y haré lo debido con vuestras almas, pero como os he dicho, estos son tiempos de salvación, tiempo de intercesión, tiempo de lucha contra las fuerzas del mal, para que no se lleve a las almas de los Míos. A satanás se le puede vencer fácilmente cuando estáis Conmigo pero, difícilmente, cuando habéis escogido las sendas del mal. Si ya estáis en el mal y no os queréis mejorar, os aseguro que vuestra alma se perderá y no verá la Luz, la Verdadera Luz que hermanos vuestros han encontrado. Discernimiento Santo es lo que necesitáis, pedídMelo, pedídseLo a Mi Santo Espíritu, para que deis lo que debéis dar, antes que os mande llamar ante Mi Presencia.

Quinto Misterio. Habla Dios Padre.

Sobre: Recordad que está anunciado en las Escrituras que el Día del Señor vendrá como relámpago, es cuestión de segundos, no habrá tiempo de ir a algún sacerdote para que perdone vuestros pecados.
Hijitos Míos, estos tiempos que vais a vivir, estos últimos tiempos, serán muy diferentes a lo que hermanos vuestros han vivido antes. Ellos no tuvieron la Purificación que tendréis, ellos no han vivido el mal en el grado en el que ahora lo tenéis, por eso, necesitáis una protección mucho mayor y una Sabiduría a toda prueba, para que satanás no os convenza de manteneros con él y os olvidéis de Mí.

Debéis poner mucho de vuestra parte, os estáis jugando la eternidad y, esto os lo digo por los desastres, en masa, que tendréis, no estáis preparados o, ¿acaso sí estaréis, para soportar estas pruebas tan fuertes y, sobre todo, tan inmediatas?

Recordad que está anunciado en las Escrituras que el Día del Señor vendrá como relámpago, es cuestión de segundos, no habrá tiempo de ir a algún sacerdote para que perdone vuestros pecados. ¿Estaréis vosotros, cada uno de vosotros preparados para que Yo os pueda recibir en el Reino de los Cielos?

Mucho mal veréis a vuestro alrededor, refiriéndome a los desastres que tendréis, pero aquí lo importante, Mis pequeños, es el cómo esté vuestra alma. El cuerpo, sabéis, que se tiene que quedar aquí y polvo será; pero vuestra alma es la que trascenderá y ¿cómo estará?, ¿la habréis preparado correctamente, para que cuando esté ante Mí, ella no titubee ni se sienta mal ante Mi Presencia?
                                                                                                                      
Así como educáis a un hijo, también debéis educar a vuestra alma, debéis llenarla de Mi Amor y de Mis Enseñanzas. Vais a transcender al Reino de los Cielos y ahí se habla de Mi Amor y de Mis Enseñanzas, es el tema principal para toda la eternidad. Vosotros mismos, ¿os habéis preparado ya, también, para transcender, y hablar del idioma del Amor y de todo lo que Mi Hijo hizo por vosotros?

Por eso, las almas que no están preparadas a trascender, a pasar al Reino de los Cielos, tienen que pasar primero al Purgatorio, ahí seréis purificados de vuestras manchas, pero también se os dará conocimiento que os servirá para poder convivir con las otras almas en el Reino de los Cielos.

Si no tenéis conocimiento Santo, tomad las Escrituras, leed, pero no como leéis un libro, común y corriente, leed y que cada Palabra, cada frase, entre a vuestro corazón, os transforme, os dé nueva vida. ¡Tenéis tanto de dónde aprender en las Sagradas Escrituras! ¡Tanto qué dar a vuestros hermanos! ¡Tanto qué vivir aquí en este Mundo!

Os pido, Mis pequeños, que los que os sentís cerca de Mí, hagáis lo que os pido. Vosotros creceréis y gozaréis con el aprendizaje y Yo dichoso, también, estaré de poder hablar de Amor, de Mi Amor, con cada uno de vosotros, cuando estéis en el Reino de los Cielos.


Os Bendigo, Mis pequeños, y dejad a un lado toda preocupación y miedo, Yo Soy vuestro Dios y os aseguro, que en poco tiempo, muchos de vosotros estaréis gozando de Mis Bienes Celestiales aquí mismo, en la Tierra. Que así sea.

SOY PARA MULTITUD DE GENTE UN PERSONAJE MÁS DE LA HISTORIA QUE PASÓ HACIENDO EL BIEN


Hijos Míos, ¿cómo van  a  creer en Mí  las  personas,  si  no  Me tratan, ni Me conocen, ni saben como  Yo  actúo? Yo,  Jesús,  os hablo. 
    
Pretendéis que vuestras familias, compañeros de profesión, o amistades Me amen, pero para amar algo hay que conocerlo, y muchas almas no Me aman porque no Me conocen.  Predican de Mí que Soy misericordia, pero ya no predican de Mí otra cosa, y las almas no Me conocen porque no saben de Mí Evangelio, no saben de Mi amor inmenso hacia el pecador, no saben de la inmensidad de Mis dolores en la Cruz por la salvación de los pecadores, y  claro, si esto no lo conocen o meditan en profundidad, Soy para multitud de gente un personaje más de la historia que pasó haciendo el bien, pero ignoran que ahora sigo haciendo el bien como antes, porque Yo, el Hijo de Dios, todo lo puedo. Yo, Jesús, os hablo. 

Debéis escribir sobre Mí y Mi personalidad divina. Debéis hablar de Mí con amor y no como algo que pasó, porque Yo sigo vivo en los corazones de muchos y viviré en todo aquel que Me acepte como su Dios y su Redentor. Si ya en Mi vida terrenal muchos no Me amaban a pesar de que vieron Mis obras, ahora que no las ven porque son obras de fe, ¿cómo Me van a amar? Traed a Mí a las personas, a los  indecisos, a los pusilánimes y dadles ejemplo de amor y cordialidad, si ellos ven  en vosotros la rectitud y la honradez, en todos los campos, les hará pensar que este Jesús que predicáis, si vosotros lo vivís, creerán que algo hay en todo lo que les digáis, porque hijos, debéis vivirme en el día a día, y no solo predicarme sin demostrar a la gente que vuestra vida y dicha Soy Yo, Jesús de Nazaret, y que sigo vivo y seguiré por los siglos de los siglos interminables. Yo, Jesús, os hablo. 

No temáis si sois torpes para predicar, porque si Me vivís y ven en vosotros que vuestra vida Soy Yo, pensaran que hay algo más que palabras y allá donde alcancen vuestras predicaciones o ejemplos, Mi gracia os suplirá y secundará la semilla que echéis, pero hijos, sembrad amorosamente en las almas porque el tiempo apremia y dejarlo para luego puede ser tarde. Yo, Jesús, os hablo. 

Que Mi Santa Madre os ayude en esta empresa de amor y os guie adecuadamente como guió a la Iglesia naciente, cuando Yo ascendí al Cielo. Yo, Jesús os hablo y os instruyo. Mi paz a todo el que cree este mensaje y lo pone en práctica.

Asia Bibi podría ser ejecutada en los próximos días


El gobierno de Pakistán ha levantado completamente la moratoria que regía sobre la pena de muerte. Lo que significa que los presos que permanecen en el corredor de la muerte podrían ver agilizados los plazos para la ejecución de sus sentencias. Entre ellos, la cristiana Asia Bibi, condenada a la horca en aplicación de la ley de la blasfemia.

 Asia-Bibi

El ministerio de Interior pakistaní ha ordenado a las provincias que procedan a ahorcar a los prisioneros que hayan agotado los recursos de apelación y clemencia.

El sangriento atentado talibán del pasado mes de diciembre contra una escuela militar del noroeste de Pakistán, en la que murieron cerca de 150 personas, la mayoría niños, activó parcialmente la pena de muerte, que se hallaba suspendida por una moratoria.

En medio de un país conmocionado por la tragedia, en duelo permanente por las víctimas y sumido en funerales multitudinarios, el gobierno decidió usar la pena capital para castigar únicamente los delitos de terrorismo, a pesar de que la medida no fue bien recibida por la ONU, la Unión Europea (UE) y diversas organizaciones de derechos humanos.

Desde entonces han sido ejecutados 24 condenados.

Ahora, el ministerio de Interior quiere hacer extensiva la pena capital a todos los reos en el corredor de la muerte.

8.000 prisioneros a la espera de ser ejecutados

Hasta el levantamiento provisional de la moratoria en diciembre, en Pakistán no se registraban ahorcamientos de civiles desde 2008. Durante ese periodo solo fue ejecutado un soldado, juzgado por una corte marcial.

“La facilidad con la que el gobierno reniega de sus compromisos, tomados hace solo dos meses es estremecedora”, dijo la abogada de la organización Justice Project Pakistan (JPP), que defiende los derechos de los condenados a muerte.

Según la organización de derechos humanos Amnistía Internacional, en Pakistán hay más de 8.000 prisioneros a la espera de ser ejecutados.

Los defensores de la pena capital en Pakistán argumentan que es la única forma efectiva para luchar contra el terrorismo de los rebeldes.

El sistema judicial pakistaní es tremendamente lento, y muchos casos se extienden durante años. Los procesos penales otorgan mucha importancia a los testimonios y no hay garantías de seguridad para jueces y fiscales. Esto implica que los casos en los cuales hay involucrados grupos armados son difíciles de llevar, debido a las intimidaciones que reciben los participantes, que son disuadidos para que levanten los cargos.

5 años en el corredor de la muerte

El largo y tortuoso proceso de defensa legal contra Asia Bibi estaba a la espera de presentar, el próximo mes de abril, una nueva petición de apelación a la sentencia de muerte, después de que la Corte Suprema paquistaní la rechazara el pasado 22 de diciembre. De acuerdo al sistema judicial paquistaní, este procedimiento de apelación podría llegar a prolongarse hasta 3 años.

Ahora, con la pena de muerte de nuevo activada, nadie sabe qué puede pasar.

Mientras, desde su celda en la cárcel de Multán, Asia sigue afrontando su sufrimiento con fe: “Me veo en la Cruz de Cristo, en la certeza de que muchos hermanos y hermanas en todo el mundo están cerca y están rezando por mí”. “Rezo y espero que un juez reciba la luz de Dios y tenga la valentía para ver la verdad”.

El caso de Asia Bibi se remonta a 2009, cuando trabajaba en el campo con otras mujeres musulmanas. Al ir al pozo a tomar un poco de agua, fue acusada por sus compañeras de haber hecho impura el agua para el resto de trabajadores por su condición de cristiana.

Al día siguiente esta madre de familia fue atacada por una turba y llevada a una comisaría “por su seguridad”, donde fue acusada de blasfemia contra Mahoma. En 2010 fue condenada a morir en la horca bajo la ley de blasfemia. Sin embargo, Bibi ha expresado siempre que es inocente y que nunca ha insultado al Islam.

jueves, 19 de marzo de 2015

Día 19 de Marzo
SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ
Patrono de la Iglesia
“Amantísimo Corazón de San José, Glorioso San José, ruega por nosotros y por los agonizantes de este día”
Oración a San José, compuesta y prescrita por León XIII

A vos, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de vuestra santísima Esposa, solicitamos también confiadamente, vuestro patrocinio. Para aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido, y por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesu-Cristo y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades. Proteged, ¡oh providentísimo custodio de la Divina Familia! la escogida descendencia de Jesu-Cristo; apartad de nosotros toda mancha de error y corrupción; asistidnos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo libertasteis al Niño Jesús del inminente peligro de la vida, así ahora defended la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio, para que, a ejemplo vuestro, y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir, y alcanzad en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén.
(Esta oración tiene indulgencias)

Oración a San José para pedir una buena muerte


Poderoso patrón del linaje humano, amparo de pecadores, seguro refugio de las almas, eficaz auxilio de los afligidos, agradable consuelo de los desamparados, glorioso San José, el último instante de mi vida ha de llegar sin remedio; mi alma quizás agonizará terriblemente acongojada con la representación de mi mala vida y de mis muchas culpas; el paso a la eternidad será sumamente duro; el demonio, mi enemigo, intentará combatirme terriblemente con todo el poder del infierno, a fin de que pierda a Dios eternamente; mis fuerzas en lo natural han de ser nulas: yo no tendré en lo humano quien me ayude; desde ahora, para entonces, te invoco, padre mío; a tu patrocinio me acojo; asísteme en aquel trance para que no falte en la Fe, en la Esperanza y en la Caridad. Cuando tú moriste, tu Hijo y mi Dios, tu Esposa y mi Señora, ahuyentaron a los demonios para que no se atreviesen a combatir tu espíritu. Por estos favores y por los que en la vida te hicieron, te pido ahuyentes a estos enemigos, para que yo acabe la vida en paz, amando a Jesús, a María y a ti San José. Amén. 

Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, recibid, cuando muera, el alma mía.

http://www.capillacatolica.org/SanJose.html#Oracion_compuesta_por_Leon_XIII

miércoles, 18 de marzo de 2015

Dictado de Jesús sobre la Gracia, visión de María Valtorta

6 de junio de 1943 


“Hoy quiero hablarte de la “gracia”. Verás que tiene relación con los otros temas aunque a primera vista no te parece. Estás un poco cansada, pobre María, pero escribe de todas formas. Estas lecciones te servirán para los días de ayuno en los cuales Yo, tu Maestro, no te hablaré.

¿Qué es la gracia? Lo has estudiado y explicado muchas veces. Pero Yo te lo quiero explicar a mi modo en su naturaleza y en sus efectos.

La gracia es poseer en vosotros la luz, la fuerza, la sabiduría de Dios. Esto es poseer la semejanza intelectual con Dios, el signo inconfundible de vuestra filiación con Dios.

Sin la gracia seríais simplemente criaturas animales, llegadas a tal punto de evolución de estar provistas de razón, con un alma, pero un alma a nivel de tierra, capaz de guiarse en las contingencias de la vida terrena pero incapaz de elevarse a las regiones en las que se vive la vida del espíritu; por ello poco más que las bestias que se regulan solamente por el instinto y, en verdad, a menudo os superan con su modo de comportarse.

La gracia es por lo tanto un don sublime, el mayor don que Dios,mi Padre, os podía dar. Y os lo da gratuitamente porque su amor de Padre, por vosotros, es infinito como infinito es Él mismo. Querer decir todos los atributos de la gracia significaría escribir una larga lista de adjetivos y sustantivos, y aún no explicaría todavía perfectamente qué es este don.

Recuerda solamente esto: la gracia es poseer al Padre, vivir en el Padre; la gracia es poseer al Hijo, gozar de los méritos infinitos del Hijo; la gracia es poseer al Espíritu Santo, disfrutar de sus siete dones. La gracia, en fin, es poseernos a Nosotros, Dios Uno y Trino, y tener alrededor de vuestra persona mortal las legiones de ángeles que nos adoran en vosotros.

Un alma que pierde la gracia lo pierde todo. Inútilmente para ella el Padre la ha creado, inútilmente para ella el Hijo la ha redimido, inútilmente para ella el Espíritu Santo le ha infundido sus dones, inútilmente para ella están los Sacramentos. Está muerta. Rama podrido que bajo la acción corrosiva del pecado se separa y cae del árbol vital y termina de corromperse en el barro. Si un alma supiera conservarse como es después del Bautismo y después de la Confirmación, esto es cuando ella está embebida literalmente de la gracia, aquella alma sería poco inferior a Dios. Y que esto te lo diga todo.

Cuando leéis los prodigios de mis santos os sorprendéis. Pero, querida mía, no hay nada de asombroso. Mis santos eran criaturas que poseían la gracia, eran dioses, por esto, porque la gracia os deifica. ¿Acaso no lo he dicho Yo en mi Evangelio que los míos harán los mismos prodigios que Yo hago? Pero para ser míos es necesario vivir de mi Vida, esto es de la vida de la gracia.

Si quisierais, todos podríais ser capaces de prodigios, esto es de santidad. Mejor dicho, Yo quisiera que lo fuerais porque entonces querría decir que mi Sacrificio ha sido coronado por la victoria y que realmente Yo os he arrancado del imperio del Maligno, desterrándole a su Infierno, remachando su boca con una piedra inamovible y poniendo sobre ella el trono de mi Madre, que fue la Única que tuvo su calcañal sobre el dragón, impotente para dañarle.

No todas las almas en gracia poseen la gracia en la misma medida. No porque nosotros se la infundamos en medida distinta, sino porque de distinta manera la sabéis conservar en vosotros. El pecado mortal destruye la gracia, el pecado venial la resquebraja, las imperfecciones la debilitan. Hay almas, no del todo malas, que languidecen en una tisis espiritual porque, con su inercia, que las empuja a cometer continuas imperfecciones, enflaquecen cada vez más la gracia, haciéndola un hilo debilísimo, una llamita languidecerte. Mientras debería ser un fuego, un incendio vivo, bello, purificador. El mundo se derrumba porque se derrumba la gracia en casi la totalidad de las almas y en las demás languidece.

La gracia da frutos distintos según esté más o menos viva en vuestro corazón. Una tierra es más fértil cuanto más rica es de elementos y beneficiada por el sol, por el agua, por las corrientes aéreas. Hay tierras estériles, secas, que inútilmente vienen regadas por el agua, calentadas por el sol, agitadas por los vientos. Lo mismo es en las almas. Hay almas que con cada estudio se cargan  de elementos vitales y por ello logran disfrutar el cien por cien de los efectos de la gracia.

Los elementos vitales son: vivir según mi Ley, castos, misericordiosos, humildes, amorosos de Dios y del prójimo; es vivir de oración “viva”. Entonces la gracia crece, florece, echa raíces profundas y se eleva en árbol de vida eterna. Entonces el Espíritu Santo, como un sol, inunda con sus siete rayos, de sus siete dones; entonces Yo, Hijo, os penetro con la lluvia divina de mi Sangre; entonces el Padre os mira con complacencia viendo en vosotros su semejanza; entonces María os acaricia estrechándoos contra su seno en el que me ha llevado a Mí como a sus hijitos menores pero queridos, queridos por su Corazón; entonces los nueve coros angélicos hacen corona a vuestra alma templo de Dios y cantan el “Gloria” sublime; entonces vuestra muerte es Vida y vuestra Vida es bienaventuranza en mi Reino”.